Queridos terapeutas, en estas fechas llenas de luces y fiesta, recuerdo la primera vez que entré en vuestro centro: estaba dudosa, asustada y desorientada. Alex salió a mi encuentro y me sentí acogida de inmediato, como en una gran familia donde todos compartían los mismos problemas y situaciones que afronto a diarios que nadie antes había entendido. En este último año he comprendido que la vida está llena de colores y que cada gesto rebosa vida. No somos nosotros los ‘diferentes’; es el mundo el que cambia y nosotros debemos adaptarnos a él. Le deseo un gran año a todo el equipo y en especial a Alex, el motor y corazón de esta estructura.
